XVII
Desde la profunda esquina de un plano distante,
observo en pleno día la madura hoja de tu silueta,
ajena y desapercibida de mi cotejo solitario.
Tu sonrisa de arte,
revive en mi pecho trazos de alegría;
y en tu seriedad silenciosa
se anegan mis ojos
en un somnoliento deseo de naturalezas.
No insistas en proyectar esa dureza calma,
incapaz de cubrir la ternura en tu piel.
Por qué desapercibes y desdeñas,
si de tu cintura cuelga mi mirada.
Por qué miras esquiva o de transversa…,
si sabes que eres tú.
Inspirado por N.C.
