Enero 20, 2007...3:45 pm

Susurros de un otoño a una primavera

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XVI 

Guarda, mi Niña, Princesa del arroyo de las estrellas.
Cuida lo que me has de ofrecer,
porque nadie en el mundo lo merece…,
sólo yo, el que con sus manos lustrará tus ilusiones desde niña.

Regala la inocencia que se acumula
en tus pómulos cada vez que sonríes,
al único que rastreó la huella de tu cabello y llegó hasta ti,
por el perfume de tus rizos amarillos
acaudalado sobre la hierba.

Y acurrucado, detrás de un trozo del cielo,
te vi cobijada bajo la sombra de una gran rama amable,
al pie del árbol del amor,
tratando de devorar una fruta vacía.
Mi olor a llenura del alba, a nuez completa,
llevó tu voz hasta mí.
Escuché la madurez de tus pasos revueltos,
la ternura del peso de tu melena de criatura pura,
y mi desesperanza comenzó a herirse, a desaparecer
para convertirme en el que por ti se rinde.

Por eso, Princesa, flora de la primavera,
cuando aplaudan tus felinos ojos verdes,
cuando asientan de alegría las venas de tu corazón nuevo,
entrega tu transparencia en el venidero día blanco,
sólo a mí,
el que te silbará con soltura de la nuca una nube dormida,
siempre, porque te molesta.

Inspirado por mi amiga P…

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